Uno de los recuerdos mas vividos del Señor Francisco Ruiz es una semana durante su juventud en que pasaba todos los días jugando futbol con sus amigos. El estaba en primer curso y hubo una semana en que la escuela fue cerrada – una sorpresa muy agradable para joven Francisco.
Para el resto de España, sin embargo, la semana no era una de felicidad sino una de luto y duda, como el dictador Franco había muerto. Mientras Francisco y sus amigos jugaban futbol sin ninguna preocupación, España estaba en un estado frágil y tenso.
Señor Ruiz, que ahora es profesor de Español en los Estados Unidos, tiene recuerdos de la muerte de Franco, pero como tuvo seis anos, la política no le interesaba mucho.
“Recuerdo imágenes del único canal de televisión que teníamos – si, solo un canal! – del funeral del Generalísimo y de cómo había mucha gente triste y llorando en la televisión.”
Por supuesto, ahora tiene mas perspectiva en la situación.
“Yo ahora pienso que era algo mas del aparato de la propaganda franquista y como el quería dar la imagen de que mucha gente lo quería. Es posible que fuera así, que hubiera mucha gente que lo quisiera, pero había también mucha gente que estaba lista para un cambio a un gobierno democrático. Esa gente no se reflejaba en el canal de televisión, porque, claro, para Franco, eso seria una vergüenza.”
“Quizás yo era demasiado pequeño,” sigue Señor Ruiz, “lo mas importante para mi es que no tuvimos escuela y eso me hizo tremendamente feliz.”
Recuerda cómo los niños ponían dos piedras en el suelo para una portería y jugaban con cualquier pelota del cualquier tamaño que podíamos encontrar. Estos niños representaban una nueva generación que crecieran en un país cambiado. Hay algo autentica y romántico en la imagen de los niños alegremente jugando futbol en un ambiente de nueva libertad.
Tu texto me ha emocinado Catherine porque yo tengo más o menos (un poco más, la verdad) la edad de Francisco Ruiz (yo no utilizaría "Señor" para hacerlo más cercano a los lectores) y he vivido la misma experiencia desde una perspectiva muy parecida. Pero me ha emocionado porque está muy bien escrito también y los datos se cuentan sin ningún elemento adicional que distraiga la atención de lo que es esencial. El contraste entre el final de una dictadura de cuarenta años en paralelo a algo tan sencillo y transparente, tan lleno de optimismo, como unos niños jugando al fútbol, es muy periodístico. Las citas del protagonista están muy bien elegidas, los detalles de como jugaban a la pelota son muy plásticos. El último párrafo, aunque es una reflexión tuya personal, no es gratuito y supone un muy buen final a un texto bien escrito.
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